lunes, 22 de noviembre de 2010

"Bandidos rurales", de León Gieco

Editando Juan Moreira, escucho a León. Mi hermano, que me regaló el disco me dijo: "Si tiene tantas cosas que decir, ¿por qué no escribe un libro?"...



Nacido en Santa Fe, 1894,
cerca de Cañada, de inmigrantes italianos,
Juan Bautista lo llamaron, de apellido Vairoleto,
bailarín sagaz, desafiante y mujeriego.
Winchester en el recado, dos armas cortas también,
un cuchillo atrás y un caballo alazán.
Raya al medio con pañuelo, tatuaje en la piel:
quedó fuera de la ley, quedó fuera de la ley.
 
Se enamoró de una mujer que pretendía un policía.
Lo golpeó, lo puso preso un tal Farach Elías.
“Andate de Castex”, le dijo, “aquí tenemos leyes”.
Corría el año 1919.
Antes de irse, fue al boliche a verlo al fulano,
con un 450 belga, revólver en mano.
Le agujereó el cuello y lo dejo tirado ahí:
ahora sí fuera de la ley, ahora sí fuera de la ley.
 
Bandidos rurales, difícil de atraparles.
Jinetes rebeldes por vientos salvajes
Bandidos rurales, difícil de atraparles.
Igual que alambrar estrellas en tierra de nadie.
 
Por el mismo tiempo hubo otro bandolero.
Por hurtos y vagancia, 19 veces preso.
Al penal de Resistencia lo extradita el Paraguay.
Allí conoce a Zamacola y Rossi por el ’26
1897, en Monteros, Tucumán,
el día 3 de marzo lo dan por bien nacido
Segundo David Peralta, alias Mate Cosido,  
también fuera de la ley, también fuera de la ley.
 
Entre Campo Largo y Pampa del Infierno
el pagador de Bunge y Born le da 6.000 por no ser muerto.
Gran asalto al tren del Chaco, monte de Saenz Peña,
Anderson y Clayton, firma algodonera.
45.000 a Dreyfus le sacaron sin violencia.
El gerente Ward, de Quebrachales, 13.000 le entrega.
Secuestró a Negroni, Garbarini y Berzón,
resistió fuera de la ley, resistió fuera de la ley.
 
[Estribillo.]
 
Vairoleto cae en Colonia San Pedro de Atuel,
el último balazo se lo pega él.
Vicente Gascón, gallego de 62,
con su vida, en Pico, pagó aquella traición.
Sol, arena y soledad, cementerio de Alvear,
en su tumba hay flores, velas y placas de metal.
El último romántico lo llora Telma, su mujer,
muere fuera de la ley, muere fuera de la ley.
 
“No sabrán de mí, no entregaré mi cuerpo herido”,
Quitilipi, Machagay… ¿dónde está Mate Cosido?
Corría el ’36 y lo quieren vivo o muerto,
2.000 de recompensa, se callan los hacheros.
Logró romper el cerco de Solveyra, un torturador
de Gendarmería que tenía información.
Herminia y Ramona dudan que lo hayan matado
a este fuera de la ley, a este fuera de la ley.
 
[Estribillo.]
 
En un lugar neutral, creo que por Buenos Aires,
se conocen dos hermanos de este barro, de esta sangre.
Dejan un pedazo del pasado aquí sellado
y deciden golpear al que se roba el quebrachal.
Por eso las dos bandas, cerquita de Cote Lai,
mataron a un tal Mieres, mayordomo de La Forestal.
Se rompió el silencio en balas; robo que no pudo ser.
Dos fuera de la ley, los dos fuera de la ley.
 
Martina Chapanay, bandolera de San Juan,
Juan Cuello, Juan Moreira, Gato Moro y Brunel,
el Tigre del Quequén, Guayama y Bazán Frías,
Barrientos y Velázquez, Calandria y Cubillos,
Gaucho Gil, José Dolores,
Gaucho Lega y Alarcón,
bandidos populares de leyenda y corazón,
queridos por anarcos, pobres y pupilas de burdel
Todos fuera de la ley, todos fuera de la ley.
 
[Estribillo.]

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